120 NIÑOS VAN A LA ESCUELA DENTRO EL HOSPITAL

Periódico Opinión, Cochabamba, 27/11/2017 - Jhenny Nava B.

Foto: Un niño hace sus tareas en la cama. El aula del CAID en el Hospital del Niño Manuel Ascencio Villarroel. Jhenny Nava B.

El Centro de Apoyo Integral Pedagógico tiene dos aulas que son las primeras de este tipo en el país.

La cama número tres de la unidad de Oncología del Hospital del Niño Manuel Ascencio Villarroel es el lugar donde Marcelo, nombre que protege la identidad, se recupera de un cáncer de laringe y al mismo tiempo estudia. 

Cuando inició el año escolar, los síntomas de la enfermedad que lo tiene atado a una sonda para comer lo comenzaron a atacar y tuvo que dejar de ir al colegio para ser tratado y recibir quimioterapia. 

Desde ese entonces, la mayor parte del tiempo la pasa en el hospital y ya no puede volver a su unidad educativa donde cursaba el sexto de primaria, pero gracias a la instalación del Centro de Apoyo Integral Pedagógico (CAIP) que funciona desde agosto en el nosocomio puede hacer todo el avance de sus materias y ser evaluado por sus profesores. 

Como él, 120 niños que estuvieron y están internados en el centro de salud son apoyados por seis profesionales (dos profesoras, dos psicopedagogas, una trabajadora social y una psicóloga), que los ayudan a aprender nuevos contenidos, resolver ejercicios matemáticos, de lenguaje, entre otras asignaturas. 

El CAIP, que es la primera experiencia piloto en el país con niños de hospitales, ya tiene dos aulas. 

En la primera hay tres mesas de estudio, una variedad de libros, juegos lúdicos y computadoras. 

Los niños que pueden movilizarse por sí solos o en silla de ruedas acuden a esta unidad al menos una vez por día, dependiendo de los tratamientos programados. 

Otros pequeños que no se pueden parar mientras son tratados, como el caso de Marcelo, reciben el apoyo en sus camas. El CAIP cuenta con escritorios móviles que son utilizados para que los niños puedan escribir sin tener que levantarse. 

La coordinadora del CAIP, Teresa Alcócer, indicó que en promedio un niño puede recibir el apoyo entre una y dos horas, dependiendo de los contenidos que debe avanzar y su situación de salud. 

Hay pequeños como Marcelo que permanecen durante varios meses en el hospital y no asisten al colegio por lo que requieren una mayor ayuda. Otros de los pacientes están de manera temporal, unos días o un par de semanas por alguna enfermedad y cuando se les da el alta retornan de manera normal al colegio.

SOCIALIZACIÓN CON COLEGIOS

El novedoso proyecto que se implementa en Cochabamba es poco conocido entre los profesores de los colegios públicos y privados, por lo que los responsables del CAIP también realizan un trabajo de coordinación con ellos. 

Alcócer informó que entre su horario de atención a los niños internados de 8:00 a 16:00 horas también deben realizar visitas a las unidades educativas de los internados para pedir a los profesores que preparen el material para los estudiantes y se los puedan facilitar para que el alumno se nivele. 

Cuando los niños se enferman o tienen algún accidente que los lleva a permanecer hospitalizados, no todos los padres reportan esta situación al colegio o desconocen el tiempo que sus hijos tendrán que estar internados para recuperarse. 

Para no perjudicarse y no tener que perder las clases los profesores del CAIP piden a los profesores que hagan una dosificación de los contenidos. 

Si, por ejemplo, un niño aprende a sumar y restar, el profesor puede mandar ejercicios de práctica, los mismos que son realizados por el alumno con ayuda de los educadores que están en el hospital. 

Alcócer indicó que de esta forma se evita que los niños abandonen la escuela o sus notas sean repetidas, como sucedía en algunos casos cuando los niños no podían estar presentes en clases por enfermedad. 

Informó que de todos los niños atendidos este año ninguno está en riesgo de perder el curso, porque fueron nivelados y evaluados por sus profesores. 

La profesional destacó el trabajo de una niña con leucemia que dejó el colegio porque durante el tratamiento de quimioterapia perdió el pelo y ya no quiso retornar a la escuela. Pero, con la ayuda de los profesores logró ser una de las estudiantes más destacadas de su curso, pese a no presenciar las clases en el colegio. 

“La niña había abandonado la escuela desde abril por la enfermedad, pensábamos que ya había sido dada de baja del sistema, pero por suerte seguía en el sistema y pudimos coordinar el trabajo con sus profesores”. 

Apuntes 

Dos aulas 

El Centro de Apoyo Integral Pedagógico (CAIP) cuenta con dos aulas, una instalada en el pasillo del Hospital del Niño Manuel Ascencio Villarroel y otra en la unidad de Oncopediatría. 

Apoyo psicológico 

Al margen de la ayuda en sus estudios, los pequeños en edad escolar que están internados reciben apoyo psicológico para enfrentar la enfermedad y seguir con sus estudios fuera de la escuela a la que acudían regularmente.

Libretas 

Para la próxima gestión se espera que el CAIP ya pueda poner notas a los estudiantes y emitir libretas. Lo que falta para este procedimiento es la aprobación de la personería jurídica. 

Cuaderno de viaje es fundamental 

“El estudiante debe realizar la lectura del libro de la página 20 a la 30 y resolver las preguntas”, es uno de los mensajes que un profesor dejó en el cuaderno de viaje de un niño internado en el hospital. 

El cuaderno, que se ha convertido en la herramienta fundamental para el trabajo con los niños que asisten al Centro de Apoyo Integral Pedagógico (CAIP), es el instrumento por el cual los profesores de colegio se comunican con los maestros del programa y los estudiantes que están en el colegio. 

Las madres o padres de familia son los encargados de llevar el cuaderno al establecimiento educativo para facilitar el avance de materia. 

La profesora Marcela Claros, que pertenece al CAIP, indicó que hay muchos maestros que comprenden la situación de los niños con diagnósticos de salud complicados y colaboran para que estos puedan aprender los temas programados. 

En uno de los casos el profesor utiliza otras herramientas como el whatsapp, además del cuaderno de viaje, para transmitir los contenidos y hacer un seguimiento del avance con el estudiante. 

Por el momento las notas son colocadas por los profesores de los colegios en los que fueron inscritos los estudiantes en base a los avances y contenidos que realizan en el hospital. 

Se espera que para la próxima gestión los profesores del CAIP ya puedan referir notas e incluso emitir libretas a los niños que permanecen internados mucho tiempo. 

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