ESCUELAS AÚN PONEN BARRERAS A LOS NIÑOS CON SÍNDROME DE DOWN

Periódico Los Tiempos, Cochabamba, 30/10/2017 - Sabrina Lanza.

Foto: Felipe, un joven con síndrome de Down, hace sus tareas para el Colegio Alemán Federico Froebel acompañado de su tutor. José Rocha.

En Cercado, de 300 niños, adolescentes y jóvenes registrados en la Asociación de Síndrome de Down en Cochabamba (ASDC), apenas 20 están inscritos en el sistema de educación regular. El resto asiste a centros especiales o se queda en casa.

A ello se suma que, de las 2.000 personas que se estima tienen este trastorno genético en el departamento de Cochabamba, sólo el 10 por ciento cumple con un proceso de escolarización, informó la presidenta de la ASDC, Wilma Andia.

Entre las causas para este rezago están: los prejuicios, la falta de información y de preparación de los maestros.

“En lo que refiere a educación, hemos tenido un bajón este año, se les ha cerrado las puertas a muchos niños que no han podido ingresar ni continuar en las unidades educativas regulares”, manifestó Andia. Siguió: “Ellos se excusan diciendo que no tienen personal para el apoyo que necesitan los niños con discapacidad intelectual que les exige la ley”.

La ley educativa Avelino Siñani establece que las unidades educativas del sistema regular deben recibir sin excepción a personas con discapacidad intelectual leve, entre ellas las con síndrome de Down, e incluirlas en los procesos de aprendizaje.

Sin embargo, esta inclusión es incierta y se define según las voluntades de los directores de las unidades educativas. Se estima que menos de 10 unidades del sistema regular en el departamento aceptan a niños con síndrome de Down. En tanto, los nueve centros de Cercado albergan a la mayoría de esta población.

Inclusión parcial

“Hay unidades educativas de aprendizaje del sistema regular que son inclusivas, pero a la hora de recibir a los estudiantes con discapacidad intelectual exigen los mismos ritmos de aprendizaje de la currícula común y ésa no es la idea”, dijo Mirian Huaygua, directora del centro Heroínas de la Coronilla.

Agregó que es indispensable hacer adaptaciones y un trabajo personalizado, porque los niños quedan relegados. Para dar paso a la inclusión, las unidades educativas y las familias deben comprender que los niños y jóvenes con Down tienen un ritmo propio de aprendizaje.

Desde niños requieren de una estimulación temprana que incluye diferentes terapias: foniatría, fisioterapia, musicoterapia, etc. La atención familiar, la orientación de un tutor y los constantes estímulos son factores determinantes en su desarrollo.

“La normativa dice que los niños deben tener esta inclusión, pero es complicado no sólo por la infraestructura, sino porque se debe trabajar con el pénsum, con los profesores y con toda la comunidad educativa”, señaló la responsable del Departamento de Desarrollo de Personas con Discapacidad del municipio, Ninoska Luján.

En las escuelas regulares, los padres deben contratar un tutor. Esto genera un gasto, por lo que muchos optan por los centros de educación alternativa que se sostienen con fondos del Estado. De esta manera, las posibilidades de una educación son escasas y no existen políticas para mejorar. A pesar de las barreras, hay historias como las de Olayo (6) y Felipe (21) que van a escuelas regulares y que cuentan con el apoyo de su familia, maestros y comunidad.

Aunque en un inicio no fue sencillo, hoy son un ejemplo de superación y de ejercicio de sus derechos. En ambos casos, el apoyo familiar y el modo de “mostrarle un mundo de oportunidades” fue el principal factor que permitió su inclusión en las escuelas, así como el planteamiento de metas. Felipe manifiesta que quisiera ser un exitoso baterista. Mientras, Olayo alegra cada día a su madre con una palabra o un hábito nuevo aprendido.

950 personas este síndrome viven en Cercado, Cochabamba, según datos estimados por la Asociación de Personas con Síndrome de Down (ASDC).

MITOS Y REALIDADES

Mito: tienen el mismo comportamiento
Realidad: los niños con síndrome de Down tienen diversos comportamientos y personalidades.

Mito: no logran aprender lectoescritura
Realidad: los niños con síndrome de Down con una correcta estimulación aprender a leer y escribir.

Mito: no pueden interactuar con los demás
Realidad: los niños con síndrome de Down que reciben estimulación temprana socializan sin problemas.

ENFOCARSE EN SUS CAPACIDADES, NO EN LAS LIMITACIONES

Felipe Gerson Arequipa, psicólogo educativo, explicó que la idea de que las personas con síndrome de Down tienen conductas comunes es errónea. De hecho, cada uno es un mundo diferente y con diversas competencias, lo único similar es su diagnóstico.

“Si bien hay diferencias en cuanto lo cognitivo, se pueden subsanar con una buena adecuación, dependiendo de las materias”, dijo Arequipa. Agregó que lo importante es tratarlos como “una persona más, mirando sus capacidades y no sus limitaciones”, explicó.

OPINIONES

"Hay quienes se oponen a la inclusión en una educación regular; pero la ley es clara y deben adecuarse, sólo se requiere empeño y buena voluntad". Felipe Arequipa. Pedagogo.

"La mejor manera de educar a los niños con síndrome de Down es conociendo sus deseos y necesidades, no obligarlos a hacer algo que no quieren". Miriam Huaygua. Psicóloga.

"Lo importante es que se promueva el empoderamiento de los derechos de los niños con síndrome de Down y que así logren su independencia y educación". Sandra Herrera. Pedagoga.

"Lamentablemente, en las unidades educativas regulares falta infraestructura y personal para lograr una verdadera inclusión". María Luz Escobar. Directora Cereco.

SE TRATA DE MOSTRARLES EL MUNDO, NO PRIVARLOS DE ÉL

La inclusión en unidades educativas del sistema regulas es posible. Felipe, de 21 años, cursa quinto de secundaria en el Colegio Alemán Federico Froebel. Lee, escribe, toca batería, baila caporales y tinku. “Más allá de las terapias y la estimulación temprana, nosotros mostramos el mundo a Felipe, si había una función , él estaba ahí con nosotros, teníamos que viajar le decíamos: mira por la ventana, lo llevábamos a todo lugar y veíamos como absorbía todo”, dijo Teresa, madre de Felipe. Otro caso es el de Yolanda, madre de Olayo, de cinco años, quien buscó una unidad educativa regular que reciba a su hijo. Actualmente, estudia en el centro Montessori Los Ángeles. Disfruta de hacer manualidades y pintar. Sus profesoras confían en su aprendizaje y logra independizarse cada día más.

SERVICIOS QUE CONTEMPLA LA LEY NO SE CUMPLEN

El 2 de marzo de 2012, se promulgó la ley general para personas con discapacidad que garantizó todos sus derechos, entre ellos, “servicios integrales de promoción, prevención, atención, rehabilitación y habilitación, con carácter gratuito, de calidad y con calidez en la red de Servicios Públicos”.

Pese a esta normativa, los servicios médicos gratuitos para personas con síndrome de Down son escasos.

Entre los pagos que deben realizar están las terapias de hasta 5.000 bolivianos por 15 días de sesión de sistema automotriz, difíciles de cubrir con un sueldo básico. Como otras opciones, se encuentra el Centro Referencial de Síndrome de Down, construido por la Telemaratón en 2013. Ofrece fisioterapia, estimulación temprana, musicoterapia , zumba y deporte. Cada sesión está a Bs 10. El centro no contempla la escolaridad.

OPINIÓN

Mizthla Leyzan. Psicopedagoga del Centro Avanza.

“Se habla de una integración, no de la inclusión”

El término “inclusión” surge hace más o menos dos décadas. Se refiere a que los centros educativos puedan modificar el sistema educativo y de esta manera responder a las necesidades del niño, en este caso con síndrome de Down. Esto significa que el menor que esté incluido pueda formar parte integral de las actividades curriculares y extracurriculares de acuerdo a sus habilidades cognitivas. Es decir, que el niño que es incluido sea uno más del grupo dentro del aula y no haya diferencias en cuanto a la calidad educativa y social. Para que esto tenga una total aceptación, juegan un papel importante todos los involucrados: padres, centro educativo y profesionales que apoyan al niño. Estos deben trabajar de forma conjunta apoyándose mutuamente. Se supone que por ley deben integrarse al sistema todos los niños con necesidades educativas especiales, pero no todos los centros educativos lo hacen. A nivel nacional, se habla de “inclusión” que está avanzando paulatinamente. Pero la realidad es que sólo podemos hablar de una “integración”, que es donde el niño o niña con síndrome de Down se va adaptando al centro educativo tanto a nivel social como cognitivo. Sin embargo, cada vez hay más conciencia en las escuelas, en los padres y en la sociedad en general, de que la inclusión no sólo beneficia al niño con necesidades especiales específicas, sino al grupo en general, ya que se desarrollan habilidades que mejoran la inteligencia emocional de todos los involucrados en el proceso.

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