ARRANCA EL DEBATE POR EL CUIDADO DE NIÑOS Y ANCIANOS

Periódico El País, Tarija, 10/08/2017 - Fabiana Frayssinet.

El concepto de  “políticas de cuidado” que alivien la histórica carga doméstica de las mujeres, comienza  a incorporarse en las agendas urbanas de América Latina, pero todavía no se expresa en servicios públicos con la deseable cobertura.

Aunque esté todavía poco desarrollado en la región, el concepto es simple: que el Estado apoye con recursos a las familias en tareas tradicionalmente consideradas “de mujeres”: cuidar a enfermos, niños, adultos mayores, discapacitados y otras personas en situación de dependencia.

“En nuestra región hay avances que apuntan a un reconocimiento del cuidado y la necesidad de promover una modalidad más equitativa de distribuir las responsabilidades al interior de la familia y entre las instituciones públicas”, señaló a IPS la experta Karina Batthyány, de la Universidad de la República de Uruguay.

“Sin embargo, se avanzó con más lentitud que la deseada, puesto que el cuidado es una responsabilidad que recae desproporcionadamente sobre las mujeres, debido a la falta de igualdad y a la distribución desequilibrada del trabajo remunerado y no remunerado entre la mujer y el hombre”, agregó Batthyány, del Comité Directivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.

Una responsabilidad que les suma labores no retribuidas o les impide trabajar, mientras les resta tiempo de descanso.

María Nieves Rico, responsable de género de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) detalló a IPS que el uruguayo Sistema Nacional Integrado de Cuidados es el único en la región con el enfoque de englobar la atención a niños, adultos mayores, personas con discapacidad en situación de dependencia y cuidadoras o cuidadores.

En Argentina, Chile, Costa Rica, Colombia, Cuba, Ecuador, El Salvador, México, Nicaragua, Paraguay, y República Dominicana surgieron políticas para la atención integral de la primera infancia, con componentes de cuidado. El programa Chile Crece Contigo, por ejemplo, tiene como combinado enfoque el asegurar el desarrollo integral infantil y la inserción laboral femenina.

Mientras, Brasil, Costa Rica y Cuba incorporaron conceptos de cuidado integral en adultos mayores.
Hubo “avances relevantes” en legislaciones para licencias para el cuidado de familiares, y, en particular, por maternidad y paternidad, subrayó Rico en la sede de Cepal en Santiago.

Otro avance fueron las encuestas sobre uso del tiempo en 19 países que según Batthyány “permitieron demostrar la inequitativa distribución del tiempo destinado al trabajo remunerado y no remunerado, así como la disponibilidad de tiempo de mujeres y varones para otras actividades cotidianas”.

“Quizás el avance regional más significativo sea la incorporación del cuidado en la agenda pública”, resumió.

El aterrizaje urbano

Las ciudades latinoamericanas son un espejo de lo que sucede en las políticas públicas nacionales sobre el cuidado, aunque con disparidades.
Pero aunque “estén principalmente en la órbita nacional y menos en la municipal, este ámbito parecería ser más adecuado para su implementación dado su nivel de cercanía con los potenciales beneficiarios”, observó Batthyány.

Entre las experiencias exitosas, citó la de la capital uruguaya, en cuya área metropolitana viven 1,9 millones de los 3,5 millones del país.
“Montevideo se encuentra en un momento óptimo para el desarrollo de esas políticas. Hay una voluntad política manifiesta por parte de la máxima autoridad y su equipo, la institucionalidad de género tiene ya una trayectoria de 20 años y niveles de fortaleza importantes, se ha creado el Consejo para la Igualdad de Género, que incluye la participación de la sociedad civil”, enumeró.

“Existen condiciones óptimas para el avance en articulación con las políticas nacionales Sin duda los municipios son la escala ideal para la implementación de lo planificado a nivel nacional como departamental”, reafirmó.

Argentina no tiene una política integral de cuidados lo que se refleja en urbes como su propia capital, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), cuya área metropolitana concentra 13,5 millones de los 43,5 millones de habitantes del país.

“Hay dispositivos de política funcionales  a las necesidades familiares de cuidado pero como no provienen de una agenda feminista, de género, que es la que construye el tema de cuidado como un problema, dejan muchos espacios vacantes”, analizó Gimena de León, investigadora del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento.

“En CABA la cobertura aumenta considerablemente a 65 por ciento mientras baja al 15 por ciento en las provincias del noroeste. CABA es el distrito más rico del país. Claramente vemos que es el mejor posicionado en servicios de cuidados al menos hacia la primera infancia”, agregó.

Entre otros, CABA ofrece servicios a niños, dentro del sistema educativo, en jardines maternales o de infantes, desde los 45 días hasta los tres años o cinco años. “La falencia es enorme es las salas para menores de tres años. El sistema educativo no lo estipula como una obligatoriedad”, consideró De León, aunque destacó que hay planes para extenderlos.

Pero aún hay más desafíos con los adultos mayores, cuya creciente longevidad es un nuevo fenómeno en esta urbe como en el resto de las ciudades latinoamericanas, y donde el gobierno parte de que lo mejor es asistirlos sin sacarlos de sus hogares.

El Programa Asistencia al Adulto Mayor ofrece cuidadores a quienes no tengan ingresos suficientes para contratarlos o una cobertura social que lo contemple.

Pero la demanda insatisfecha es aún alta, según estudios del Centro de Investigaciones en Política Sociales Urbanas de la Universidad Nacional de Tres de Febrero.

El plan bonaerense se entrelaza con el nacional programa Cuidadores Domiciliarios, que los capacita y certifica y se apoya en convenios con organismos prestadores como el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados.

“Un gran desafío es la cobertura de este servicio a través de las obras sociales”, señaló De León.

En tanto, en la Municipalidad de Santiago de Chile, en cuya zona metropolitana residen 7,4 millones de los 18 millones de habitantes del país, los programas y políticas de cuidado son coordinados desde su Subdirección de Desarrollo Social, señala un estudio de la Cepal.

Una particularidad positiva está en su política de cuidados a discapacitados, que contempla la transferencia de conocimientos a los discapacitados, sus familias y miembros de la comunidad, en una capital con 26.000 personas con algún tipo de discapacidad, según el último censo, de 2012.

“Es muy complejo y difícil llegar a todos porque es una comuna (municipio) muy amplia y con mucha diversidad”, explicó a IPS la encargada de la Oficina de Discapacidad, María Inés Toro. En 2016, atendieron a 500 discapacitados, además de quienes participaron en talleres de capacitación.

Entre otros, ofrecen talleres terapéuticos de arte y de elaboración de dispositivos a bajo costo para mejorar la cotidianeidad de discapacitados físicos, en planes que suman a sus familiares, cuidadores y estudiantes.

También funcionan talleres de yoga para familiares y cuidadores de discapacitados porque “cuando hay una persona con discapacidad se afecta todo su círculo”, destacó Toro.

La mujer y el cuidado en Bolivia

El modelo patriarcal de sociedad construido con el capitalismo perjudica esencialmente a las mujeres en su desarrollo profesional y social, no se trata sólo de una consigna sino que viene respaldado en los datos.

El Censo de 2012 arrojó cifras al respecto. Dentro de la categoría “Población económicamente inactiva” se contempla además de los estudiantes y los jubilados a las personas dedicadas a las labores del hogar.

Mientras el número de estudiantes es equilibrado (752.779 mujeres frente a 737.251 hombres) e incluso en jubilados (38.351 mujeres frente a 54.220 hombres), la diferencia es abismal en las personas que se dedican a las labores del hogar, que esencialmente es atención de niños y personas de la tercera edad (858.565 mujeres frente a 65.209 hombres).

A menudo no se trata de una elección sino de una selección natural en el que la mujer no accede a una carrera profesional y se limita a quedarse en casa para sostener la familia, una tarea igualmente digna pero que es producto de la falta de alternativas públicas que ofrecen los Gobiernos.

La atención en Tarija tiembla en tiempo de crisis

En Tarija el cuidado de los niños y ancianos también recae fundamentalmente en las mujeres. El Censo de 2012 recogió a 44.427 mujeres dedicadas a esta labor frente a 2.887 hombres. 

El marco competencial dispuesto en la Constitución Política del Estado contempla responsabilidades complementarias y no exclusivas para los tres niveles de Gobierno, fórmula que ha dejado vacíos contando que además no existe un especial interés en implementar políticas de conciliación e igualdad.

La crisis económica del departamento de Tarija motivada por la caída de los precios de los hidrocarburos ha provocado retrasos precisamente en las pocas políticas de igualdad y conciliación que se habían implementado.

El Gobierno Nacional apenas contempla medidas como el bono Renta Dignidad para el adulto mayor, pero su cuantía, de 250 bolivianos al mes, apenas sirve para pensar en la inversión en cuidado.

El nivel municipal apenas ha desplegado estructura para atender los casos de emergencia en estos dos sectores vulnerables. Se hace a través de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia y a través de la Casa del Adulto Mayor. Mientras la Defensoría atiende casos traumáticos y determina medidas de emergencia como el ingreso en centros especializados gestionados por la Gobernación, la Unidad del Adulto Mayor hace algo similar pero con personas de la tercera edad.

Lola Palacios, quien gestiona la unidad desde 2010, impulsó la Casa del Adulto Mayor que cuenta con los ambientes necesarios para promover la socialización de las personas de la tercera edad en reuniones y otras actividades como la realización de manualidades, comidas y reuniones, donde los adultos mayores pueden expresarse a través del canto y el baile. Además se ha construido una piscina muy cómoda equipada especialmente para que puedan practicar natación y hacer ejercicios que les benefician en factores relacionados a la salud. Sin embargo, la infraestructura no alcanza para toda la demanda que hay en la ciudad, pues son un colectivo muy vulnerado.

Sin embargo, el centro se ha convertido en una especie de punto de información legal, pues Palacios indicó que cada día atienden cuatro o cinco denuncias por abusos o despojos cometidos contra las personas mayores.

En materia de conciliación, durante buena parte del 2017 se han mantenido cerrados los Centros de Atención Infantil dependientes de la Gobernación de Tarija y que hacen las veces de guardería pública, permitiendo a muchas mujeres trabajar sin poner en riesgo la integridad de sus hijos.

“La realidad de la niñez en el departamento de Tarija, nos vuelca un dato de 53 mil niños y niñas que se encuentran en una situación de riesgo del cuidado paternal esto representa un 25 por ciento de la población infantil es decir que si no damos respuestas a estas situación y a esta problemática que hoy presentamos, los niños y las niñas podría correr el riesgo de quedar en situación de orfandad o por último ser institucionalizados“, indicó la gerente regional de Aldea.

http://www.elpaisonline.com/index.php/2013-01-15-14-16-26/local/item/263955-arranca-el-debate-por-el-cuidado-de-ninos-y-ancianos